“Es que yo no me case para mantener, yo me case para que me mantengan” Nancy Gómez. Fue algo extraño, desde el momento que entré a la casa de Nancy sentí como un silencio profundo, un vació, una sensación de abandono, o quizás como si faltara algo muy importante, realmente me sentí extraña. La casa tenía dos cuartos, una sala llena de aparatos eléctricos, seguido de una cocina, patio, baño a la vez; en el cuarto de Pedro y Andrés (los hijos de Nancy), había un camarote, las camas estaban sin tender, seguido de un computador viejo, también habían zapatos, medias, ropa en el piso, libros que estaban sobre un mueble roto y descolorido; Pedro quito los libros del mueble y me pidió que me sentara, ofreciéndome un vaso de gaseosa mientras me hablaba un poco de su vida, especialmente de su madre, recuerdo muy bien estas palabras “Mi mama siempre a sido descuidada, no se baña, no lava ropa, no hace el aseo de la casa, cuando mi hermano y yo éramos niños ella nos descuidaba m...